Enrique Metinides

Ilustración: Raquel Matus
“Fotógrafo no es nomás quien toma la foto” es la expresión con la que Enrique Metinides sintetiza las complejidades del oficio, al tiempo que reconoce lo que su propia práctica periodística ha implicado. Metinides, quien se desempeñó en medios impresos como fotógrafo de la sección policíaca durante cincuenta años, afirma que su profesión ha sido una combinatoria entre director de cine, alpinista, hombre rana, rescatista y perito criminólogo; y activar el disparador de la cámara oportunamente representa sólo un paso intermedio entre las dificultades de llegar y abandonar la escena del accidente, y salir bien librado de ella.
Lo que más ha influido en la mirada de Metinides, es posiblemente también su más temprana afición: el cine. No siendo aún adolescente, visitaba las salas de la calle de San Juan de Letrán con tanta frecuencia como el colegio. Sus películas preferidas eran siempre las de gangsters, protagonizadas por actores como James Cagney, Edward G. Robinson y Humphrey Bogart, abundantes en persecuciones, choques, balaceras, explosiones e incendios. El legado de estas escenas puede percibirse en la narrativa de vacíos y ausencias, además del dramatismo compositivo en las fotografías de Metinides.
Transitando entre la casa, el restaurante familiar y el cine, el futuro fotógrafo pasaba diariamente por una delegación de policía, y en su camino presenciaba lo mismo alegatos entre oficiales y detenidos, que vehículos deshechos siendo remolcados que empezó a documentar con una cámara que recibió de su padre cuando cerró un local de accesorios para turistas. Metinides se inició circunstancialmente como asistente del fotógrafo Antonio Fernández (quien décadas más tarde dirigió la connotada revista de nota roja Alarma) después de coincidir con él fotografiando un choque de automóviles en un cruce de avenidas. El joven Metinides se allegó de la custodia de bomberos y policías, lo cual le dio acceso a posiciones privilegiadas desde donde captar los eventos. Su primera imagen apareció publicada en 1946 cuando tenía apenas doce años y desde entonces empezó a colaborar regularmente en el periódico La Prensa.
Explica Metinides el método que seguía al cubrir los casos de homicidio: la primera fotografía debía corresponder a la fachada del lugar de los hechos; la segunda a la entrada del domicilio o habitación; la siguiente a los muebles y objetos de la pieza y, si encontraba retratos “en vida” de la víctima, también los capturaba para reproducirlos en la prensa en vez de mostrar el cadáver. Este fotógrafo está convencido de la fuerza narrativa de lo sutil y sus imágenes lo demuestran. Sus fotografías sobre accidentes en espacios públicos concedieron un rol fundamental a los “mirones” por ser estos un espejo del ánimo de la escena.

Sin título (Rescate de un ahogado en Xochimilco con público reflejado en el agua), 1960. Cortesía del artista y kurimanzutto.
Un hombre que enfrenta a la cámara con gesto épico, sosteniendo en sus brazos a una mujer inconsciente y, detrás de él, con un gesto similar, decenas de vecinos apretujados para ser incluidos en la toma. El agua enturbiada de un canal en Xochimilco, cuya ondeada superficie cubre el plano y en la parte superior apenas se percibe reflejada una acumulación de personas indiferenciadas pero presentes, contemplando que lo que ha agitado las aguas es un hombre recuperando un cuerpo muerto. Cabezas que protagonizan y miradas que apuntan hacia la lente desde la ventanilla rota de un automóvil destrozado y, en una de las esquinas inferiores de la misma imagen, una mujer y un niño ya sin vida, se reconocen en un segundo vistazo.
Desde el 2000, año en que el MUCA presentó la muestra El teatro de los hechos, el trabajo que Enrique Metinides realizó para la prensa entre los años cuarenta y hasta 1997 es acogido por diversas galerías y museos en todo el mundo como la galería Anton Kern (Nueva York), la Foksal Gallery (Varsovia) y la Photographers Gallery (Londres), por mencionar algunas.
Resulta interesante reparar en una de las reflexiones de este autor respecto a la privatización del espacio urbano como signo dominante de la época. Por un lado el tipo de vínculo entre ciudadanos y garantes de la seguridad se prefiere nula; por otro, la mayoría de los medios de comunicación explotan ─bajo criterios estrictamente lucrativos─ las imágenes explícitas, con lo que el oficio periodístico se ha obstaculizado y desdibujado.
Metinides ha documentado la conformación de nuestra urbe a través de sus contingencias y las reacciones de sus pobladores. Las imágenes de eventos tan trágicos como cotidianos revelados por este fotógrafo, constituyen una suerte de arqueología sobre la identidad de la Ciudad de México, cuya representación ─hoy inasible─ se imposta y maquilla sobre demanda, y nos deja a cambio la nostalgia de un proyecto.

Sin título (Socorrista cargando mujer), 1974. Cortesía del artista y kurimanzutto.
Enrique Metinides. Fotógrafo. Entre 1940 y 1994, trabajó para las crónicas sensacionalistas de los populares tabloides mexicanos. La Prensa y Crimen.
Artículos Relacionados:
- Entrevista: Enrique Olvera Tenemos historia y capacidad como pocos pero lo que nos falta es trabajar mejor de manera individual y más de manera colectiva....
- Lázaro Valiente Hace poco comenzó a interactuar con la ciudad, uniendo a su producción musical el ritmo de sirenas y silbatos entre el caos de la vía...
- Carla Fernández Como parte de su colección pret-a-porter, Taller Flora realizó una serie de bordados con las construcciones más emblemáticos de la Ciudad de México...
- Reseña: Central de Arquitectura Promoviendo un modo de trabajar que va directamente del programa de necesidades a la elaboración y la venta, el proceso de Central se convierte en...
- Tomo ♥ Peter Coffin en Antimonumental Debatir si es o no relevante este ambicioso planteamiento es otra cuestión....


1 comentario hasta ahora ↓
Estoy sorprendida por la manera en que he recibido esta reseña, puesto que el tipo de fotos de Metinides son las que elimino de mi vista cuando me he parado en un puesto de periódico o en la espera para avanzar en mi coche. Las que aquí se muestran realmente son menos crudas, pero por el nombre del periódico donde trabajó el artista, seguramente hay un gran repertorio de las que hago referencia. Lo que aquí quiero resaltar es el cambio de enfoque que tenía y al leer esta reseña me ha despertado interés y una nueva forma de mirar estas imágenes.
Escribe tu comentario.