Stelarc

Ear on arm, London, Los Angeles, Melbourne. Stelarc.
Cortesía Stelarc. Foto: Nina Sellars
tomo Cuéntanos sobre tu pieza más comentada, Ear on Arm, ¿cómo va a funcionar?
stelarc Todos mis proyectos y performances anteriores han utilizado tecnología dura, como una tercera mano mecánica, o un brazo alargado, o un robot que camina con seis patas. Pero siempre había querido hacer una prótesis suave, y me llevó mucho tiempo. Este proyecto realmente empezó hace unos trece o catorce años, pero siempre era difícil conseguir ayuda quirúrgica para realizarlo. Tampoco era fácil hallar respaldo financiero. Pero hace unos años tuve la suerte de que una compañía productora de Londres pudiera obtener dinero del Discovery Channel. Todavía había que dar con algún cirujano interesado en el proyecto, pero afortunadamente en Estados Unidos encontramos tres. Esto es distinto de la cirugía estética, porque ahí lo que pasa es que ya existen ciertos rasgos faciales y sólo se les hacen algunos ajustes. Puedes hacer que los labios sean más llenos, o la nariz más fina. Pero construir algo de la nada es mucho más difícil. Es una combinación de técnicas quirúrgicas, pero también de mis propias células. El andamiaje que da forma es un biomaterial similar al cartílago que el cuerpo no rechaza. A lo largo de un periodo de seis meses las células crecen dentro del material y, así, ahora la oreja está fusionada con mi brazo debido a los crecimientos internos y la vascularización de los tejidos. Lo siguiente será levantar la hélice. Esto hará una oreja más tridimensional. También vamos a hacer que crezca un lóbulo blando, usando mis propias células madre adultas que me extrajeron. Así que este proyecto es en parte una construcción quirúrgica y en parte también un cultivo de células madre. No hay una garantía de que las células madre crezcan en forma armónica y pareja, ¡puedo acabar con una oreja de coliflor! Ésa es la primera parte del proyecto para construir una oreja tridimensional con aspecto biológico.
Pero lo que lo hace interesante es que habrá componentes electrónicos implantados dentro de la oreja. Un micrófono microminiaturizado, conectado con un transmisor inalámbrico, permitirá la recepción de internet por la oreja en cualquier zona de cobertura WiFi. Así, al estar en una zona WiFi la oreja estará conectada a internet, y si tú estás en Londres y yo en México, podrás oír lo que oye mi oreja. Hay otra posibilidad, la de que la oreja pase a formar parte de un sistema Bluetooth extenso o distribuido. Así, por ejemplo, si me llamas por teléfono, podría hablarte por mi oreja, pero dado que implantaré el pequeño receptor y una bocina en un hueco entre mis dientes, podré oír tu voz dentro de mi cabeza. Si abriera la boca al estar tú hablando, oirías tu propia voz saliendo de mi boca. ¡Y si tratara de sincronizar el movimiento de mis labios sería como una mala película en otro idioma! Lo que para mí resulta interesante es que esta oreja se convierta en una especie de órgano auditivo, móvil y accesible al público, para gente que está en otras partes. Estamos construyendo esta oreja adicional en mi cuerpo, pero puede oír en lugar de cualquier persona.
t ¿Esta oreja sería de algún modo una reacción a tu afirmación de que “el cuerpo es obsoleto”?
s Bueno, creo que esa afirmación de que “el cuerpo es obsoleto” no significa lo que generalmente se entiende. No quiero decir que podemos prescindir del cuerpo. Necesitamos un cuerpo para funcionar en el mundo, para darnos cuenta del mundo, para interactuar con el mundo. El problema es, ¿queremos
este tipo específico de cuerpo, que vive un promedio de 75 años en buena salud? ¡Ése es el problema cuando tienes más de 60 años! Sin aire sólo podemos vivir unos minutos; si nuestra temperatura interna varía en sólo tres o cuatro grados estamos en serio peligro de muerte. Nos morimos si perdemos el diez por ciento de los fluidos corporales. No podemos sobrevivir soportando radiaciones electromagnéticas distintas a las que hay en nuestra biosfera. Tenemos parámetros de supervivencia limitados. En fin, podemos aceptar el statu quo biológico, podemos aceptar este tipo de condición evolutiva en que nos hallamos, o podemos admitir que el cuerpo es muy complejo y muy creativo, pero no muy duradero, bastante vulnerable, y no vive mucho tiempo. ¿Habría que hacer una reingeniería del cuerpo humano? ¿Tendríamos realmente que examinar la arquitectura del cuerpo y ver si es posible encontrar alguna arquitectura anatómica alternativa? No creo que exista un cuerpo perfecto, porque entonces nos hallaríamos ante algún tipo de punto final. Creo que hay una multiplicidad de cuerpos posibles y arquitecturas posibles. La cuestión es, ¿sería posible intentar y experimentar estas distintas manifestaciones corporales?
Ya en la comunidad de modificadores del cuerpo hay quienes modifican sus cuerpos, cierto, pero casi siempre en formas muy cosméticas y no muy elaboradas. Pero yo no considero la modificación corporal como ejemplo de algún impulso cuasiprimitivo, más bien la veo como un impulso de cyborgs, de organismos cibernéticos; quizá como el primer paso hacia un nuevo tipo de cuerpo, un nuevo tipo de constructo cyborg.
t ¿Ha cambiado tu idea de los cyborgs con el desarrollo de la tecnología a lo largo de los años?
s Ha cambiado mucho, porque por ejemplo la Tercera mano es un proyecto que ve al cuerpo como un tipo específico de constructo cyborg; una especie de tipo de cuerpo médico militar. Si el cuerpo se ve severamente dañado, quitas las partes estropeadas, las sustituyes con componentes tecnológicos u órganos artificiales y tienes este híbrido de humano y máquina. Y ése es el tipo de cyborg que nos imaginamos. Pero hay otros, que han ido resultando posibles gracias a las formas en que ha evolucionado la tecnología. A principios de los noventa, con la red de internet, se abrió la posibilidad de un extenso sistema operativo. No un cuerpo cyborg, sino un sistema cyborg: una multiplicidad de cuerpos espacialmente separados, pero conectados electrónicamente. Internet se convierte en una especie de sistema nervioso externo. Podemos ser cyborgs sin cambiar para nada nuestros cuerpos, simplemente conectándonos a internet, teniendo aditamentos multimedia y ese tipo de cosas. Hay una tercera clase de cyborgs que no nos habíamos imaginado antes de la última década. Con el desarrollo de la microminiaturización y la nanotecnología, ahora hay posibilidades de que la tecnología sea tan, tan pequeña que todo estará dentro de nuestro cuerpo. Ahora lo tenemos colonizado por bacterias, virus y toda clase de microbios distintos. En el futuro, podremos recolonizar nuestro cuerpo con máquinas microminiaturizadas. Por lo pronto, nuestro cuerpo no tiene un sistema de alerta adecuado cuando hay algo que no funciona bien a nivel celular. Descubres un tumor o un cáncer cuando puedes sentirlo, o cuando tienes un dolor, pero cuando los síntomas afloran a ese nivel quizá sea ya demasiado tarde. Si tuviéramos en el cuerpo sensores microminiaturizados que pudiera medir cambios patológicos en la química o la temperatura, o bloqueos del sistema circulatorio; si tuviéramos nanorrobots que pudieran componer esas cosas, entonces por supuesto que el cuerpo humano tendría mejor mantenimiento. Podríamos posiblemente prolongar la vida del cuerpo humano. Esta idea de un cyborg que es un cuerpo humano que se convierte en anfitrión de máquinas micriominiaturizadas es el tercer tipo de cyborg, bastante insólito. Pero vayamos a otro escenario con una relación interna distinta de cuerpos y máquinas, donde otra cosa se crea: información e imágenes. Quizás el reino de lo post-humano ya no sean cuerpos o máquinas, sino que más bien se ubique en el terreno de entidades inteligentes, operativas e interactivas. En otras palabras: bits virales de código que se manifiesten como imágenes. Así que la novedad evolutiva serán las imágenes. Son capaces de funcionar mucho más rápido, a la velocidad de la luz. Los cuerpos y las máquinas son pesados, tienen que actuar sujetos a la gravedad. El medio electrónico es mucho más suave y pegajoso. ¡Los avatares no tienen órganos! Hace poco construí mi perfil en Second Life, y por supuesto que ahí funciono como avatar, pero evidentemente que ese avatar es una imagen de función con código. Tiene partes móviles, pero su motor está sólo en su programación. Cada vez hay más posibilidades de que en el futuro las imágenes electrónicas puedan ser un nuevo tipo de forma de vida.
t No nos vemos a nosotros mismos evolucionar en el sentido en que entendemos la evolución. ¿Crees que podemos considerar esta revolución tecnológica como el siguiente paso en ese proceso “natural” de evolución?
s Sí. Creo que puedes verlo a la vez como algo natural y como algo más allá de “lo normal”. La evolución resultó en un cuerpo humano que comenzó a manipular el mundo y construyó herramientas e instrumentos para hacerlo. Ahora eso se ve como algo muy natural, parte de una especie de proceso evolutivo. Pero si quieres separar textualmente, entonces dirías que con la tecnología podemos comenzar un periodo post-evolutivo en el diseño humano, en la arquitectura humana. Por supuesto que con la tecnología aceleramos cualquier cambio; la evolución se tarda millones y miles de millones de años, a menudo con eventos accidentales y arbitrarios, con sucesos y mutaciones azarosos, con la selección natural. No es algo en que participemos conscientemente. Pero lo que hace la tecnología es permitirnos acelerar la posibilidad de cambio evolutivo. Y quizás entonces lo consideraríamos como una especie de trayectoria post-evolutiva.
t ¿Avanzamos con rapidez hacia cambios radicales?
s Creo que el futuro es impredecible y ésa es la naturaleza de todo. Hay un teórico francés, Paul Virilio, que dice que con cada nueva tecnología hay un nuevo tipo de accidente. Lo dice en forma un tanto ansiosa y catastrofista, es un poco negativo respecto de la tecnología. Pero yo lo veo como algo positivo, porque la tecnología no es, simplistamente, algo que sirve para dar capacidades al cuerpo, sino también para desestabilizar las secciones del cuerpo con nuevas imágenes e información. Tenemos que construir nuevos paradigmas de lo que es el cuerpo y cómo funciona en el mundo. Lo que significa actualmente ser humano no es lo mismo que hace cien años. Ahora “lo humano” es quizás tener un marcapasos o una rodilla artificial y ser capaz de comunicarse a larga distancia en forma instantánea: son capacidades increíbles. Le pueden transplantar tu cara a otra persona, mi sangre puede circular por tu cuerpo, pueden conservarse indefinidamente los cadáveres con la plastinación, y los cuerpos mantenidos criogénicamente pueden ser guardados hasta que se puedan reanimar en algún momento del futuro, cuando se halle la cura para esa enfermedad corporal. Estamos creando quimeras en los laboratorios,
combinando material genético de distintas especies para crear un nuevo tipo de animal o una forma de vida parcialmente viva. Existimos en esta época extraña cuando se pone en tela de juicio lo que significa ser un cuerpo, lo que significa ser humano, lo que significa estar vivo o muerto. Creo que eso es lo interesante de la tecnología, que genera dinámicas desestabilizadoras.
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2 comments ↓
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Hola cómo estas.
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