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Héctor Zamora

Entrevista por TOMO

El único artista mexicano que formó parte de la
selección internacional en la pasada Bienal
de Venecia, vive en la ciudad de São Paulo, Brasil
desde hace casi tres años. Tomo conversó con
él para hablar acerca del país en el que
reside y de su trabajo como artista plástico
en este contexto.

Héctor Zamora
[Cicera, São Paulo, Brasil, 2008]
Cortesía del artista.

[TOMO] ¿En qué proyectos estás involucrado actualmente?
[Héctor Zamora] Estoy dando seguimiento al proyecto Sciame di dirigibili que desarrollé para la 53 Bienal de Venecia.
Paralelo a eso, estoy comenzando un nuevo trabajo de intervención pública para la ciudad de São Paulo, en las márgenes de los ríos que atraviesan la ciudad. Forma parte del proyecto Margem, curado por Guilherme Wisnik, bajo el patrocinio del Itau Cultural y que abarca varias ciudades de Brasil.
A mediano plazo estoy trabajando en una propuesta para The Garage Center for Contemporary Culture (GCCC Moscú).

[TOMO] ¿Desde hace cuánto tiempo tomaste la decisión de mudarte a Brasil y qué motivos son los que te llevaron a tomar esta determinación?
[Héctor Zamora] Cuando participe en la Bienal de São Paulo en 2006 viví dos meses en esa ciudad, que me gustó mucho, y conocí un grupo de amigos que me hicieron sentirme como en casa. Además conocí a Marilá Dardot, con quien comencé a compartir mi vida en 2006 y vivo con ella desde 2007.

[TOMO] Tu trabajo dialoga en muchas ocasiones con la ciudad y el espacio público. ¿De qué manera el contexto urbano de São Paulo ha tenido influencia en tu forma de trabajo? ¿Es similar a trabajar en un contexto como el de la ciudad de México?
[Héctor Zamora] El vivir fuera de México, estar en contacto con una cultura que, aunque comparte algunos rasgos con la mexicana, en esencia es totalmente diferente, el estar en contacto con los países y culturas del hemisferio sur, vivir en una ciudad cosmopolita y con una escena de arte contemporáneo muy joven y diversa claro que está teniendo repercusiones en mi trabajo. Estoy experimentando, usando nuevas configuraciones en mi lenguaje que responden no sólo al ambiente que me rodea, sino a todo lo que está aconteciendo en la cultura global.

[TOMO] Cuéntanos un poco de la galería Vermelho y tu proyecto Cicera. Tenemos entendido que se trata de un espacio para residencias de artistas. ¿De qué manera un espacio de esta naturaleza se vincula con una galería comercial?
[Héctor Zamora] En 2007 Eduardo Brandão y Eliana Finkelstein me invitaron a formar parte de la galería Vermelho; fue una de las mejores bienvenidas que me dio Brasil, la galería es una gran empresa que este par de soñadores han conseguido colocar dentro del panorama internacional de galerías, representando alredor de 40 artistas con una superestructura tanto humana como de espacio, un proyecto muy ambicioso con la tendencia a apostar en proyectos complejos y artistas con trabajo fuera de los estándares de “obra vendible”. Es una galería que más que centrar su fuerza en presupuestos y producciones ostentosos, apuesta a nuevos desafíos dentro de la realidad de la economía mundial. Es un galería joven que está en proceso de maduración y yo disfruto mucho compartiendo ese proceso, lo que también acontece con mi carrera. Juntos estamos aprendiendo mucho.
A finales de 2007 la galería Vermelho les recomendó a los dueños del terreno vecino de la galería que yo desarrollara el proyecto de remodelación de la casa. La idea original fue crear un espacio multifuncional con tres secciones divisibles, para ser residencia o estudio.
Al comienzo se pensaba que los espacios podrían albergar un proyecto de residencias de artistas que estaría vinculado a la galería Vermelho, pero con el tiempo fue quedando atrás. La administración de una residencia de artistas necesitaba una nueva estructura y la galería ya no conseguiría dar cuenta de ese proyecto. Al final es una galería y no un centro o institución cultural.
Algo que me gustaría subrayar y que considero uno de los grandes aciertos del proyecto en relación con la galería fue el tener la visión de proponerme en un proyecto que pocas personas se arriesgarían a confiar a un artista; durante el desarrollo de éste cedieron un área de la galería para que yo trabajara ahí, y así los visitantes de la galería podían acompañar el proceso de desarrollo.
Actualmente los espacios están funcionando como estudios, son cuatro espacios con más de ocho artistas y diseñadores, uno de ellos es estudio y residencia de un artista brasileño.
Todo el proyecto fue pensando en términos ambientales, reciclando gran parte de la construcción existente y utilizando tecnologías verdes, como la captación de agua pluvial usada en las descargas de los excusados, riego y limpieza de áreas externas, calentadores de agua con energía solar, equipo de iluminación con tecnología que economiza energía, además de aprovechar la luz natural.

[TOMO] ¿Encuentras estos espacios interdisciplinarios como terreno interesante para explorar tu trabajo?
[Héctor Zamora] Mi trabajo está enfocado en la investigación del espacio, entendiendo por espacio el universo que nos rodea y del cual formamos parte físicamente, socialmente, etc. En ese sentido, en el espacio cabe todo, no me preocupo por definir límites en lo que hago, simplemente trabajo en el terreno de mi investigación, son otras personas las que definen si estoy haciendo arquitectura, diseño, arte, etc.

[TOMO] ¿Podrías contarnos un poco acerca del proyecto que recientemente presentaste en la Bienal de Venecia? ¿De qué manera responde este trabajo a una búsqueda de dialogar con la ciudad, una conversación que habías iniciado ya en trabajos anteriores?
[Héctor Zamora] Sciame di dirigibili es un proyecto formado por muchos elementos, puedo decir que es uno de mis proyectos más ambiciosos de intervención pública, que trasciende al espacio físico de la ciudad de Venecia e intenta jugar con los canales globales de validación de historias. El proyecto estimuló los medios para autentificar una ficción y creó todo un aparato de publicidad (incluso souvenirs) de un acontecimiento ficticio que fue regado por la ciudad de Venecia, por canales digitales y medios masivos de difusión; el proyecto continúa… y tal vez en algunos años podrás recibir una postal de Venecia recordando un extraño acontecimiento ocurrido en aquella ciudad algunos años atrás. El proyecto envuelve esa parte de la realidad cotidiana de Venecia, interviniendo las tiendas de souvenirs, además de contar con la colaboración de pintores que trabajan en las calles vendiendo acuarelas con paisajes clásicos de Venecia.
Héctor Zamora
[Sciame di dirigibili, 2009]
Cortesía del artista.

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