entrevista por Alejandro Hernández
Sin duda representa el arquitecto mexicano vivo más reconocido a nivel nacional e internacional. Ha sido creador de los proyectos más importantes de las últimas décadas desde emblemáticas obras como CU, hasta el recién inaugurado Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] En México tenemos la costumbre de rendir un culto muy especial. Por ejemplo, usted que lo conoció y fue su amigo, ¿qué tipo de culto se le rinde a Octavio Paz? Decimos que fue nuestro premio Nobel, pero ¿qué tanto se lee y qué tanto se discute?
[TEODORO GONZÁLEZ] Muy poco, desgraciadamente.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Y lo que usted como arquitecto piensa y lo que le interesa que forme parte de una cultura crítica ¿qué tanto es pensado?
[TEODORO GONZÁLEZ] Sí, el culto implica muchas cosas, tiene atrás al culto religioso. Está mal elegida la palabra.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ]¿Implica ser más oído por ser reconocido o da igual?
[TEODORO GONZÁLEZ] Yo creo que da igual. A muy pocos hacen caso. De hecho, en la historia, los arquitectos no han tenido ningún culto. Para Palladio su culto eran cuatro o cinco arquitectos de la región. Y su amigo, Barbaro, que lo cultivó, ése sí.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] La influencia del arquitecto lleva tiempo. Palladio tuvo influencia por dos siglos. Pero cuando por fin pensemos en lo que han dicho los arquitectos contemporáneos sobre la ciudad, ¿no será ya demasiado tarde, ahora que vemos, en esta ciudad, que el futuro ya nos alcanzó?
[TEODORO GONZÁLEZ] Creo que los arquitectos nunca han participado. Somos parte de la sociedad y se acabó. La sociedad puede cambiar. Por ejemplo pienso en Jane Jacobs. Ella creó una resistencia a ciertos planes –los planes viales de Moses– que fue notable. Logró que se preservaran zonas que aún persisten. Su oposición sistemática implicó una estrategia formidable que incluyó un libro. Gente como ella es la que puede resistir a la mala planeación, a las barbaridades.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] En el caso, por ejemplo, de la propuesta en que usted participó de la Ciudad Lacustre, sustentada por arquitectos, ingenieros y un gran apoyo técnico, vistas las condiciones actuales de la ciudad de México, cuando los arquitectos podrían afirmar: “se lo dijimos”, ¿hay todavía posibilidades de acciones de ese tipo?
[TEODORO GONZÁLEZ] El espacio está, no se ha ocupado porque es difícil. Pero si lo invaden se acabó. Ahí está el tema del inmovilismo. La ciudad está inmóvil en cuanto a infraestructura. Yo diría que el país. No se ha movido en infraestructura. Se mueven algunas cosas, ocurrencias. Aunque últimamente en la ciudad no tan malas. Reconozco que hay acciones que van por buen camino y las podemos enumerar: reorganizar a los ambulantes para respetar el espacio público, se retomó el tema del transporte colectivo, subterráneo y superficial. Pero la gran acción, la infraestructura que nos falta para ser ciudad y estar en buenos términos con la geografía, ahí nadie le entra.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Es un problema de siglos: pocas ciudades han invertido tanto en destruir su territorio. En la ciudad de México se ha construido una gran infraestructura pero que ha actuado negativamente en el territorio.
[TEODORO GONZÁLEZ] Es brutal, lo que hemos hecho en cuanto destrucción muy pocas ciudades lo han hecho. Destruir nuestra relación con la geografía. Se empezó en el siglo XVI y lo seguimos haciendo.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Usted ha hablado del azar y del diseño como generadores de la ciudad. Hoy el azar, que lo entiendo como la auto-organización de la ciudad, los accidentes positivos que han producido grandes ciudades y, por otro lado, el diseño, la intervención planificada, estratégica, parecen estar detenidos. ¿Es un problema social, económico, político, cultural?
[TEODORO GONZÁLEZ] Es todo eso junto. La falta de planes de gran aliento que suscitan el azar y la participación, se han sustituido por acciones de corto alcance y no tenemos la gente que haya salido de la sociedad y que aliente el cambio. No tenemos la Jane Jacobs mexicana, que diga esto no hay que hacerlo y también esto hay que hacerlo. Ésas son las personas que enderezan y guardan las partes buenas de la ciudad.

[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] También parece como si, en este tema del culto, a pesar de que repitamos que México es un país de grandes arquitectos y gran arquitectura, no reconocemos el potencial que puede ofrecer. Usted ha escrito de la diferencia entre nuestras cámaras de senadores y diputados, que sesionan en auditorios, en teatros, y las de otros países con democracias que aparentemente funcionan mejor, donde la forma de esos recintos es distinta. La arquitectura puede poner la mesa, para que pasen cosas.
[TEODORO GONZÁLEZ] La arquitectura cambia a la gente. Si la cámara de diputados se organiza enfrentando a los diputados las formas cambian. Cambia el ritual entero, la forma de dirigirse unos a otros cambia radicalmente. Ahora no se enfrentan sólo cuando toman la tribuna. Durante siglos, la manera que ideó el hombre para discutir es el hemiciclo, no hay otra. Así la arquitectura ayuda.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Y cuando es evidente que eso funciona, que ha funcionado, ¿cuesta trabajo convencer de que debiera ser otra forma, de que un edificio puede abrirse a la ciudad con espacios públicos y plazas, por ejemplo?
[TEODORO GONZÁLEZ] Es un tema que yo he perseguido en mis diseños: haciendo pórticos y huecos en los que el espacio público penetra el edificio. Pero tiene límites; acabo de ver en Londres, por tercera vez, un edificio de vivienda en Brunswick que fue una experiencia radical: dos crujías paralelas escalonadas sobre pórticos que dejaban toda la manzana convertida en una plaza pública semicubierta. Un gran cineasta italiano filmó allí en esa época. En los noventa, cuando hice la Sala Mexicana en el British Museum, que está cerca, el edificio estaba prácticamente abandonado, la plaza vandalizada. Ahora lo han salvado cerrando los pórticos con tiendas. La porosidad es muy escasa. Tal vez hay límites a la permeabilidad.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Si comparamos con la ciudad de México el caso tal vez es el opuesto: con el bando dos, que por el lado bueno permite densificar las zonas centrales de la ciudad, el 90 o 95 por ciento de las nuevas construcciones, a nivel de banqueta, no son más que bardas y entradas de autos. ¿Qué pueden o deben hacer los arquitectos?
[TEODORO GONZÁLEZ] Es terrible. No se hace ciudad, no se crea contacto con la acera. Pero ¿qué puede hacer el arquitecto? El promotor plantea un edificio de vivienda con estacionamiento en la planta baja. ¿Qué puede hacer el arquitecto? Diseñar bien la vivienda, pero lo de abajo no lo puede controlar. Además, las banquetas de menos de tres metros no generan espacio público. Incluso en una avenida como Reforma. Yo se lo propuse a Julieta Campos: quitarle al camellón y ampliar las banquetas a diez metros, que son las que están en contacto con la vida de los edificios. Poner comercio en Reforma es fundamental, es crear vida. En Nueva York todas las calles tienen comercio y eso crea vida, no hay ciudad en el mundo que tenga esa intensidad.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Aquí en cambio pareciera que, a excepción de algunas colonias, salir a la calle y poder comer o tomar una copa o comprar algo es un lujo. Hay colonias, incluso “residenciales”, donde uno sale a la calle y no hay nada.
[TEODORO GONZÁLEZ] No hay que olvidar que el suburbio residencial en todo el mundo es así, porque no tiene una mezcla de usos, que es lo que genera intensidad, es lo que hace la ciudad. El polo opuesto es la enorme intensidad que generaban los ambulantes en el centro; pero es ilegal y deteriora el espacio público.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ]¿Es buena la idea de hacer calles peatonales en el centro?
[TEODORO GONZÁLEZ] No sé. ¿Cuántos restaurantes tiene Madero? ¿A qué va la gente? No sé si tiene el suficiente atractivo y puede invitar al ambulantaje. Hay que pasar al otro lado del centro, al lado difícil, atrás del Zócalo. Que tal vez necesite un poco de gentrificación, cuidando de no expulsar a la gente que ya vive ahí, mezclar niveles socioeconómicos y mezclar usos. Y eso es política socioeconómica.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Y cultural: en México no aceptamos muy bien esas mezclas.
[TEODORO GONZÁLEZ] En ningún lado. Pero aquí hay un componente racial fuerte, que no lo hablamos. Somos un país de un alto racismo disimulado.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] De eso no hablamos generalmente cuando se habla de arquitectura.
[TEODORO GONZÁLEZ] Hay que hacerlo.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ]¿Cómo ve la Ciudad Universitaria, a la distancia, como modelo de ciudad dentro de la ciudad?
[TEODORO GONZÁLEZ] Es extraordinaria. 700 hectáreas de infraestructura para la educación. Un modelo de ciudad planeada que le dio la vuelta al mundo. Significó el deterioro del centro, fue la contrapartida. Pero nadie lo hubiera previsto. Ninguno de los que intervinieron en el proyecto lo pensó. Y había experiencias anteriores que podrían haber dado pistas, pero no hubo ningún sociólogo, ningún antropólogo que advirtiera que eso podría haber pasado. No era la moda pensar en eso; también los sociólogos trabajan con la moda, como los arquitectos.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Ahora regresó a CU con el MUAC
[TEODORO GONZÁLEZ] Para mi la experiencia de regresar a CU fue primero insertar urbanamente un edificio para generar el espacio público que le hacía falta al Centro Cultural y darle coherencia. Y después fue un experimento de luz. Fue formidable para mí. Ahora estoy haciendo un campus en Saltillo. Es un poco repetir la experiencia de CU a otra escala. Está a 10 kilómetros del centro de Saltillo. En un paisaje desértico muy bello. Es una idea radical. Dos bandas de edificios que contienen todas las escuelas y facultades que abrazan un espacio central que contiene tres edificios que congregan la biblioteca, un centro cultural, la cafetería y un centro de deporte. La idea es crear un espacio de encuentros. Estoy contento.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ]¿50 años después de CU es un planteamiento radicalmente distinto o es una apuesta que reafirma las ideas de aquella modernidad?
[TEODORO GONZÁLEZ] Creo que es eso. El gran espacio común para todos. La modernidad en arquitectura todavía tiene mucho que dar. Los movimientos culturales o artísticos son de largo plazo, duran siglos.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ]¿La arquitectura debe resistirse, no sólo física sino ideológicamente a la moda?
[TEODORO GONZÁLEZ] Está por ejemplo Toyo Ito, que se declara un arquitecto de lo efímero. Sabe que sus obras no van a durar. Y ya le ha pasado con algunas de sus obras. Ahora empezarán a cuidarlas. Pero construye de manera muy frágil, y él lo sabe. Los japoneses son los únicos que han enfrentado ese tema bien: la arquitectura perecedera. Aquí no. Pienso por ejemplo en el caso del edificio de Kaspé que es sólo un garage con muy poco margen para reutilizarlo. En una posición urbana de enorme potencial.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Y en eso somos ambiguos los arquitectos: decimos que la arquitectura moderna puede intervenir en el centro pero pedimos que se proteja a las obras de la modernidad.
[TEODORO GONZÁLEZ] También tiene que ver con que la arquitectura moderna está construida frágilmente. Se concibió perecedera. Ahora la queremos conservar y eso es difícil.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] En su caso, su arquitectura es dura, resistente, así está pensada. Y podemos imaginar que en algún momento esos edificios cambien de uso, sirvan a otros propósitos, y el edificio permanezca.
[TEODORO GONZÁLEZ] Eso ha pasado siempre. Todos los edificios han cambiado de uso. Eso lo decía Aldo Rossi. El espacio es indiferente a la función. En cualquier espacio se pueden hacer muchas cosas. No está destinado para algo. Yo pienso que los edificios públicos deben hacerse con cierta calidad de duración, resistencia al tiempo, con cierta pretensión de monumento, que marque un punto urbano y una historia. Y que pueda cambiar su uso.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ]¿El culto a la arquitectura está en entender que construimos una ciudad, un país, al hacer un buen hospital, una buena escuela, una buena guardería?
[TEODORO GONZÁLEZ] Es parte de la infraestructura que crea la ciudad. Uso la palabra infraestructura en el sentido que hay una parte pública de edificios que forman espacios urbanos que hacen ciudad. Si el Estado no se manifiesta en la ciudad, desaparece. En las ciudades europeas el Estado, el poder, está presente en el espacio público y lo conforma. Cuando esa presencia no es aplastante, creo que es bueno.
[ALEJANDRO HERNÁNDEZ] Para terminar, ¿cuál es el culto a un arquitecto o a la arquitectura en general?
[TEODORO GONZÁLEZ] En un libro reciente de George Steiner, Los libros que no escribí, trata de muchas cosas. Habla de sexo, de sus experiencias sexuales, de una manera muy valiente. Trata de los judíos. Nunca he visto una definición así del judío. Habla también sobre educación. Analiza la educación actual en Inglaterra, en Francia, en Estados Unidos y ve todos los problemas. Y el propone una nueva manera de enseñar para el futuro: una nueva alfabetización. Primero, dice, matemáticas, porque la matemática es el espejo del mundo. Después música, porque está combinada con los números y es el lenguaje no hablado en todas las culturas. En tercer lugar la arquitectura, porque es el lugar más inmediato donde nos reunimos, que nos cobija, que nos emociona y que necesitamos profundizar. Finalmente, las ciencias biológicas y la genética, nuestro último gran descubrimiento. Es un nuevo quadrivium, dice. Es admirable que ahí este la arquitectura. Si no estamos alfabetizados en arquitectura, no sabemos vivir.
Fotos Ramiro Chaves
