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Mary Katrantzou: la reina del estampado digital

Si hay una cosa que la industria de la moda ha explorado, abrazado y explotado en los últimos años es el uso de la tecnología. Los ansiados livestreams de los desfiles, el uso astuto de las redes sociales y la relación mutuamente beneficiosa que se sostiene con blogueros populares son algunas de las prácticas que las casas de moda aprovechan para ensanchar su cartera de clientes y cultivar fanáticos. Pero no todo es comunicación, y también en la confección puede verse la adopción de técnicas digitales.

Junto con Peter Pilotto, Christopher Kane y el desaparecido Alexander McQueen, la diseñadora griega Mary Katrantzou (Atenas, 1983) es parte de la nueva camada de creadores londinenses vinculados entre sí por su magnífico dominio de los estampados digitales. La afición de la diseñadora a los impresos no es espontánea. Nacida de madre diseñadora de interiores y padre con conocimientos de arte textil, Katrantzou se graduó como arquitecta de la Escuela de Diseño de Rhode Island para después estudiar diseño textil y diseño de modas en Central Saint Martins. Todo esto se traduce en el particular sincretismo con el que concilia arquitectura, interiorismo, diseño industrial y diseño gráfico en sus coloridas creaciones.

A partir de la presentación de su desfile de graduación en 2008, la diseñadora definió su identidad creativa a través de gráficos hiperrealistas y joyería titánica. Se trata de la antítesis de Phoebe Philo; una opción estimulante para quienes no se identifican con el minimalismo generalizado. Al paso del tiempo, Mary Katrantzou ha jugado con distintos conceptos, pero principalmente con distintas formas. Gracias al financiamiento de New Generation, del Consejo Británico de la Moda y Topshop, la creadora montó un original desfile-debut basado en el diseño de frascos de perfume para la temporada Otoño/Invierno 2009. En esa su primera participación en la Semana de la Moda de Londres, Katrantzou imprimió en simplísimos vestidos de seda las caprichosas formas inspiradas en fragancias francesas icónicas. Sus descomunales piezas de joyería bien podían ser las tapas de los perfumes de 1.70 metros de altura, que cobraron vida en la pasarela.

Evolucionando técnica y conceptualmente, para Primavera/Verano 2010 Katrantzou apostaba a formas abstractas y a siluetas más elaboradas. La diseñadora dejó atrás la serigrafía para apoyarse en programas computacionales avanzados, con lo que logró patrones más complejos y una nueva riqueza en el color. La forma de los espirales y líquidos le permitió explorar una estética orgánica que embonó de manera perfecta con las piezas de joyería de vidrio soplado que le encargó a Peter Layton. Para Otoño/Invierno 2010 Katrantzou ya expresaba abiertamente su amor por el maximalismo a través de una colección sofisticada de temática rococó. El exceso decorativo quedó explícito en prendas militares e impresiones fotográficas de perlas, encajes y medallas, reminiscentes tanto de la fastuosidad napoleónica como de la opulencia de los años ochenta.

Su desfile Primavera/Verano 2011, el primero realizado de manera independiente, la llevó por rumbos inexplorados: los del diseño de interiores de los años setenta. Sorprendiendo con piezas de confección elaborada, Katrantzou creó una colección artística y surreal donde elegantes terrazas y cuartos de hotel son portados en la forma de escultóricos conjuntos de dos piezas. En Ceci n’est pas une chambre (esto no es un cuarto), título que hace honor al artista René Magritte, la diseñadora trabaja por primera vez con tres dimensiones, tomando como base fotografías viejas de Architectural Digest y World of Interiors que digitalizó, manipuló y unió para crear estampados simétricos de una profundidad hipnotizante. Las ilusiones ópticas se hicieron presentes en aplicaciones de chiffon que hacían las veces de cortinas, faldas en forma de pantallas de lámparas antiguas y collares como suntuosos candelabros.

Esta colección atrevida, que pudo ser absurda pero terminó por ser maravillosa, le ganó a Katrantzou uno de los premios más codiciados de la industria de la moda, el Swiss Textiles Award 2010, venciendo a contendientes del nivel de Jason Wu, Duro Olowu, Adam Kimmel, Juun J y Damir Doma. La distinción, que antes ha sido dada a Mario Schwab, Rodarte y Alexander Wang, tiene un valor de 100 000 euros en textiles suizos. Además de este importante reconocimiento, Katrantzou acaba de lanzar su segunda colaboración con Topshop, que comprende blusas, pañoletas y uñas decoradas con sus característicos patrones, a un precio más democrático.

Su último movimiento es la presentación de su más reciente colección, que lleva su pasión por los estampados al siguiente nivel. Para Otoño/Invierno 2011, Katrantzou mantiene elementos de su desfile pasado e introduce una nueva serie de preciosos gráficos para crear piezas de una belleza abrumadora. La inspiración para sus estampados multidimensionales provino del apartamento florido de la escritora Diana Vreeland: huevos de Fabergé, biombos de Coromandel y porcelana china; por eso da la sensación de estar vislumbrando el interior de una mansión aristocrática. Las faldas, los corsés y los hombros estructurados y abombados siguen presentes, acompañados por cazadoras, leggins y pantalones de casimir, terciopelo y jacquard de Lurex; estas últimas son prendas y materiales que apenas ahora le conocemos a la diseñadora.

La estética de Katrantzou no es fácil de imitar; se requiere gran maestría y sensibilidad para producir creaciones excéntricas sin convertirlas en disfraz. Perseverando en su afición por los gráficos lujosos, las referencias a objetos y el uso de la tecnología, la joven creadora logra que nuestro ojo seleccione sus piezas de entre todas las demás. Aunque uno de sus principales retos es no convertir su novedoso estilo en un cliché, hasta hoy la diseñadora lo ha superado evolucionando lo suficiente como para sorprender al público y a la vez mantenerse fiel a su esencia cada temporada. A través de una propuesta individualista llena de juego, exceso y lujo, Mary Katrantzou crea un nuevo lenguaje visual que refresca y fascina el escenario de la moda actual.

Modo by Tomo