Detrás de esas maravillosas fotos de comida que logran hacer que se nos antoje lo que estamos viendo sin siquiera haberlo olido ni probralo hay un trabajo de estilismo culinario. Preparar, retocar y arreglar la comida para que se vea perfecta y apetitosa es un arte. Victoria Granof, una de las más famosas estilistas gastronómicas del mundo, nos cuenta un poco sobre su interesante profesión.
¿Cómo y cuándo la idea del estilismo de comida empezó a llamarte la atención?
Estudié artes visuales en F.I.T. y después obtuve mi Grand Diplome en la escuela Cordon Bleu. Descubrí el estilismo de comida cuando empecé a salir con un fotógrafo de alimentos. Estaba muy emocionada por la idea de poder combinar mis dos pasiones, el arte y la comida, en una sola profesión. Eso hace veinte años, ¡cómo vuela el tiempo!

El estilismo de comida es una profesión bastante misteriosa para muchas personas. ¿Cómo definiría el estilismo de comida y por qué es importante?
Tenemos cinco sentidos con los que podemos apreciar la comida (seis si contamos el metafísico). Obviamente, los sentidos más activos cuando comemos son el gusto y el olfato. Irónicamente, éstos son los dos sentidos ausentes en medios impresos y cinematográficos. Por lo tanto, el trabajo del estilista de comida es presentar alimentos para la cámara, de manera que cuando se mire la foto, se pueda casi oler y probar los platillos. ¡Que se quiera comer la página!
Además, la comida en la realidad es tridimensional, mientras que sobre papel o pantalla solamente está en dos dimensiones. El estilismo de comida tiene que crear la ilusión de la dimensión que falta para el espectador.

La puesta en escena de sus diseños recuerda la atmósfera del teatro, como si estuviera contando una historia. ¿Qué influencia su arte?
La vida cotidiana en Nueva York es mi mayor influencia. Todo y todo el mundo cuenta una historia en Nueva York. Ahí millones de historias transcurren cada segundo, justo frente a nosotros. Sólo hay que abrir los ojos y observar. Nunca mando mensajes o hablo por celular cuando camino sobre las calles de Nueva York, así puedo retener todo lo que veo.
Award-winning commercial photographer Craig, Food styling: Victoria Granof
Eres es una de las estilistas de comida más reconocidas en el mundo y tiene que ser muy solicitada. ¿Con quién has colaborado y qué trabajo te pareció el más retador?
Mi colaboración más importante fue con Irving Penn, para las naturalezas muertas de comida, en Vogue. Trabajamos juntos durante diez años y con él aprendí muchas cosas, sobre todo cuándo hay que parar.
El trabajo más estimulante es cuando un cliente me pide que haga lo que yo quiera, sin límites. Necesito límites. Necesito la contribución de un equipo para modelar mi visión.
¿Qué proyecto te gustaría hacer con comida mexicana por ejemplo?
Siempre estuve fascinada con los panes y los dulces creados en conventos, así como con el Día de Muertos y las calaveras de azúcar. Pienso que podría ser retador y gratificante trabajar con moles (¡y con el fotógrafo correcto, o podría convertirse en una verdadera catástrofe!). Adoro todo lo relacionado con los ritos y la religión. ¿Quién come el toro que fue matado en una corrida? ¿Y cómo? En España, la placenta de la madre es cocinada y comida justo después de dar luz. ¿Sucede lo mismo en México? El chocolate azteca y el atole. Una serie de naturalezas muertas que evocaran a Frida Kahlo y que se dejaran descomponer y fotografiar después de unos días. Todo esto editado en una animación de tipo stop motion. ¡Sí, eso podría ser muy divertido!



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